Un oso y un madroño

cuestiondegustos

Cuenta la mitología griega, que de la sangre del gigante Gerión, muerto por Hércules, brotó el primer madroño. Este origen mitológico recuerda la facilidad que tiene el árbol de rebrotar después de un incendio o una tala. En realidad deberíamos recurrir a este árbol y confiar más en su poder para superar estos días de desconcierto y desgate anímico.

Es curioso que hace muchos años el oso disfrutaba de una Madrid verde y llena de madroños. Esos tiempos ya no volverán, pero seguro que durante nuestras horas de confinamiento todos hemos deseado ver una familia de osos vagando por las calles que hemos deshabitado como por inercia. Tendremos que seguir soñando y en el peor de los casos siempre te puedes pasar por Sol y recordar que un día disfrutaban a sus anchas sin gente, sin baldosas y sin preocupaciones.

Me gustaba la idea de poder ilustrar un espacio de referencia en Madrid, un rincón especial y punto de partida para retomar el camino: Feliz día de la Comunidad de Madrid.

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